Padres, educadores y
sociedad en general pedimos a los niños, desde bien pequeñitos, que sean buenos,
que se porten bien, que no peguen, no muerdan, no insulten, no digan palabrotas,
que en definitiva sean capaces de respetar a los demás.
¿Pero nosotros con
ellos lo hacemos?
''Habrá de todo''
pensareis, y es cierto, habrá gente que lo hará y habrá gente que no. Yo me
pregunto''¿Cómo pretendemos que ellos respeten si nosotros no lo hacemos?'',
muchos actuan como el refran ''haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago''. Los
niños aprenden basicamente mediante el ejemplo, si ellos ven que se les trata
con respeto, ellos aprenderán a respetar, si ven que no se les respeta, no
respetarán.
Y ahora viene la pregunta clave ¿Qué es respetar? pues basicamente tratar a los demás como nos gustaría que nos tratasen a nosotros.
Con la palabra
violencia englobo todo tipo de violencia, verbal y física. Es decir, dar un
cachete, dar un bofetón, criticar, humillar, avergonzar, amenazar...todo esto se
considera violencia. Si yo le diese un guantazo a mi mejor amiga o a mi jefe
porque me ha sacado de mis casillas no lo adornaríamos con frases tipo ''es que
me ha sacado de quizio, se lo tenía merecido'' o ''ha sido por su propio bien''.
A quién le guste o no, es violencia y punto.
Podemos hacer un
ejercicio que se basa en recordar nuestra infancia, ''afortunadamente'' los
aspectos negativos los solemos borrar de nuestra mente, nos cuesta recordarlos,
es un mecanismo de defensa, pero siguen estando ahí, en el subsconciente.
Seguramente la mayoría de nosotros habremos vivido alguna experiencia de
violencia (por duro que suene). Nos hemos educado en una educación basada en el
autoritarismo. En una educación de amenazas (''¡a que saco la zapatilla!'', ''¡
si no haces eso, verás!'', ''¡si haces eso cobras!''), donde algunas veces se
cumplían. Seguramente que mas de uno pensará que ''no era para tanto'' o ''que
no tenemos ningún trauma'', y seguramente que eso también lo pensasen las
mujeres hace 50 años, cuando sus maridos las pegaban para, textualmente,
educarlas. Si realmente no tuviesemos ningún trauma no aceptaríamos ni veríamos
normal pegar a un niño para educarle o porque se lo ha merecido. ¿Desde cuando
hay que pegar a alguien para educarle o criarle? No me entra en la cabeza
semejante afirmación. Si con los adultos no vale, con los niños tampoco. Y si
ocurriese, pedimos perdón como adultos que somos, pero un perdón
sincero...
A ninguno de nosotros,
o casi ninguno, nos enseñaron de pequeños a canalizar nuestra rabia, ya que
cuando estamos con niños habitualmente (porque somos padres o educadores) ¿por
qué cuando no hacen lo que queremos, o cuando perdemos la paciencia
automaticamente nos dan ganas de darles un bofetón? porque nunca nadie nos
enseñó otra manera, porque nunca nadie nos enseñó como canalizarlo. Es un acto
reflejo, nos sale solo, pero qué casualidad...solo nos sale con los
niños.
A mi pareja jamás se
me ocurrirría levantarle la mano, ni tan siquiera hacer el gesto de pegarle,
tampoco se me ocurriría humillarle ni infravalorarle como persona. Puedo juzgar
sus hechos, pero jamás su persona. Es como si haciendolo con los niños, nos
sintiesemos mejor.
Ya es hora de abrir un
poco nuestra mente, que porque antes se hiciese no significa que fuese bueno ni
efectivo. Y sino ¿por qué hay tanta violencia en el mundo? ¿a qué se debe tanto
egoismo? yo realmente pienso que por las experiencias vividas en la infancia,
que se han ido pasando generación tras generación, y que creo que ya va siendo
hora de pararlo, de nosotros depende.
No hay comentarios:
Publicar un comentario