Siempre se les ha inculcado
a los niños, desde muy pequeños, que tienen que respetar a los demás porque a
todos nos gusta que nos respeten y nos sentimos muy mal cuando no lo hacen. Esto
me parece genial y estoy de acuerdo en que hay que ir inculcándolo poco a poco e
ir explicándoles el por qué, pero sobretodo hay que hacerlo dando ejemplo. Es
decir, de poco sirve que le digamos a un niño que no pegue o empuje a los demás
si nosotros lo hacemos con él. De poco sirve que le digamos que no grite si es
lo que hacemos con él a todas horas. Con los niños vale más nuestro ejemplo que
mil sermones sobre el respeto a los demás.
Pero fijaros cómo es la vida que estos son los profesores que a la primera de cambio les echan una bronca del copón con su correspondiente sermón a sus alumnos cuando pegan, muerden, empujan o insultan. Estos son los profesores que les dicen (o exigen) a sus alumnos ''pidele perdón a fulanito por haberle pegado y dale un beso'' cuando ellos son los primeros que faltan el respeto. ¿Dónde está la coherencia? ¿Y el respeto del que tanto proclaman?
Nadie es perfecto en su trabajo (¡menudo aburrimiento!) y equivocarse es de sabios. Yo cometo muchos errores pero cuando llego a casa me cuestiono mi trabajo, qué he hecho bien, qué he hecho mal y qué puedo hacer para mejorar. Y sobretodo, no predico algo de lo que carezco.
Desde aquí me gustaría concienciar a los demás la importancia de nuestra labor, como maestros, en los niños, porque ellos son el futuro y tenemos que tratarles como PERSONAS que son si queremos que ellos hagan los mismo con nosotros y con los demás.
A día de hoy me
molesta y me indigna cuando estoy en el colegio y veo como hay profesoras
(algunas ''amigas'' mias) que tratan mal a los niños. Cuando hablo de tratar mal
hablo de zarandearles, de gritarles a todas horas, de decirles frases con tono
chulesco ''mira guapito, no se qué, tal tal tal (aquí viene el sermón de
turno)'' más el zarandeamiento de turno, cogerles del brazo con brusquedad,
decir DELANTE DE ELLOS ''por mi te lo dejo un rato'', ''este es de traca'' y
frases de ese estilo, sentarles de manera brusca etc.
Y no, no hace falta
llegar a pegar una paliza a un niño o darle un sopapo o cachete para considerar
que se le está tratando mal, no hace falta llenarle de moratones para
considerarlo maltrato. Para mi, ese tipo de actos si es maltrato. Lo es porque
hacer eso con niños de 3 años (o tenga la edad que tenga) es de cobardes (estoy
segura que eso con un niño de 12 años no se hace) lo es porque se está faltando
el respeto hacia su persona, y lo es porque simplemente eso no lo haríamos con
los demás y si lo hiciesemos automaticamente pediríamos perdón.
Nos aprovechamos de la
humildad y la inocencia de los niños porque, desgraciadamente, sabemos que un
niño pequeño no nos va a mandar a paseo porque depende de nosotros, los adultos.
Me parece indignante y muy penoso que un adulto tenga que usar a un niño de 3
años (me es igual la edad) para sentirse mejor, mostrar su chulería y quién
manda aquí. Pero los niños son muy sabios y desde muy pequeños saben que
profesor es amoroso y cariñoso, y cual es un ogro.
Pero fijaros cómo es la vida que estos son los profesores que a la primera de cambio les echan una bronca del copón con su correspondiente sermón a sus alumnos cuando pegan, muerden, empujan o insultan. Estos son los profesores que les dicen (o exigen) a sus alumnos ''pidele perdón a fulanito por haberle pegado y dale un beso'' cuando ellos son los primeros que faltan el respeto. ¿Dónde está la coherencia? ¿Y el respeto del que tanto proclaman?
Nadie es perfecto en su trabajo (¡menudo aburrimiento!) y equivocarse es de sabios. Yo cometo muchos errores pero cuando llego a casa me cuestiono mi trabajo, qué he hecho bien, qué he hecho mal y qué puedo hacer para mejorar. Y sobretodo, no predico algo de lo que carezco.
Desde aquí me gustaría concienciar a los demás la importancia de nuestra labor, como maestros, en los niños, porque ellos son el futuro y tenemos que tratarles como PERSONAS que son si queremos que ellos hagan los mismo con nosotros y con los demás.
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